Los blancos también saben tocar soul Leave a comment

Estamos en Enero de 1967 con una mujer negra y su esposo osando cruzar Alabama en coche camino a los estudios F.A.M.E. (acrónimo de Florence Alabama Music Enterprises) ubicados en una remota localidad denominada Muscle Shoals con la idea de hallar un nueva dirección musical. La fémina a bordo es nada más y nada menos que Aretha Franklin en compañía de su rudo marido y mánager Ted White, dispuestos a poner en riesgo su integridad física con el anhelo de encontrar bajo la tutela del productor Jerry Wexler un estilo que la haga por fin despegar. Hasta esa fecha nadie dudaba del infinito talento como intérprete de Aretha, hija del popular Reverendo C.L. Franklin, un diamante ampliamente pulido desde su tierna infancia en los circuitos de música góspel o en humeantes fiestas del ambiente Jazz alternado con musas de la talla de Ella Fitgerald o Dinah Washington.

Pero muy a pesar de semejante pedigrí y de ser más que capaz de combinar en una personalísima voz la profundidad del Góspel con la fuerza del Soul, sus nueve discos anteriores con Columbia Records apenas habían tenido repercusión de ventas, en parte debido al desinterés en lo que a promoción se refiere y en parte también por el erróneo enfoque de su carrera hacia un Jazz vocal con ínfulas pop suave que obviaba el potencial único que escondía en su garganta. Aretha no estaba satisfecha con el cariz de irrelevancia que estaba tomando su carrera, y en su condición de residente en Detroit donde el sello Motown era una auténtica fábrica de éxitos, estaba convencida de podía alcanzar cotas más altas y entusiastas de público.

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Una perdida ciudad capaz de albergar una mina de éxitos

Llegados a este punto de no retorno, Aretha apostó todo lo que le quedaba al hábil criterio de Wexler firmando con Atlantic Records, y acudiendo a su llamada con punto de encuentro del perdido estudio en la orilla del río Tennessee. donde le esperaban un puñado de chicos blancos con instrumentos en mano dispuestos a acompañarla esa nueva odisea que lo cambiaría absolutamente todo.

Dice la leyenda que Aretha se quedó pasmada al ver que todos los músicos eran blancos: había venido a grabar la mejor música funky jamás concebida, y se vió rodeada de muchachos de tez clara y mejillas sonrojadas. Denominados formalmente como Muscle Shoals Rhythm Section, mas tarde conocidos como The Swampers, ese hatajo de blanquitos no precisamente eran unos pardillos musicales: el año anterior habían logrado un número 1 acompañando a Percy Sledge en el mítico “When a Man Loves a Woman”, Jimmy Hugues y Wilson Picket habían contratado sus servicios con excelentes resultados, y al oírlos cualquiera hubiera jurado haber escuchado grandes instrumentistas de color. Los Swampers, bajo la batuta del ingeniero de sonido y propietario de FAME Rick Hall eran talentosos músicos de sesión perfectamente conjuntados con una actitud muy profesional, dispuestos a acompañar a cualquier estrella que pisase sus estudios:  Roger Hawkins a la batería, Tommy Cogbill al bajo, Jimmy Johnson a la guitarra rítmica, Chips Moman a la guitarra solista, Charlie Chalmers y Ed Logan a los saxofones, Ken Laxton a la trompeta, David Hood al trombón y Spooner Oldham al piano eléctrico.

A eso de las diez de la mañana, Aretha entró al estudio, dirigiéndose directamente hacia el piano de media cola que estaba en un rincón frente a la gran ventana de vidrio de la sala de control, y se sentó para hacer lo que vino a hacer a FAME: grabar un al fin disco de éxito y forjar su legendaria carrera en Atlantic. Arrancaron con “I Never Loved a Man (The Way That I Love You)”, una balada de que en opinión del ingeniero Hall tenía un ritmo de vals, y necesitaba algo especial para despegar. Ese algo lo aportó el piano eléctrico de Spooner Oldham:   “Estábamos buscando ese ritmo o gancho especial que diferenciara el disco de lo común y no pasó mucho tiempo antes de que Spooner Oldham cubriese esa intención. Comenzó a tocar un riff de blues funky y conmovedor en el piano Wurlitzer creando el ambiente” Ese riff pasó a ser legendario, y su perfecta combinación con Aretha tocando sus líneas de relleno de piano acústico estableció el tono para cantar “You’re a no good heartbreaker, You’re a liar and you’re a cheat….”. La barrera inicial ya había caído, se empezaba a forjar algo grande, Aretha ya podía caminar sobre las aguas del Soul. “Aretha tocaba el piano mientras cantaba, en lugar de quedarse parada allí cantando. Su felling a la hora de tocar el piano realmente ayudó a que los músicos pudieran tocar con ella”, recordaba David Hood, el trombonista de la sesión.

Aretha elevando su voz a los altares del Soul

Con la toma buena ya registrada, tan solo hubo que añadir las partes de viento y listo. Y se lanzaron a por la cara B con “Do Right Woman, Do Right Man”, una súplica basada en el evangelio que rogaba a los hombres respeto hacia sus parejas. No cabe duda que la carga de empoderamiento de estos temas eran una referencia directa al hartazgo que Aretha acumulaba en su matrimonio, y su tosco esposo Ted White andaba mosca por todo lo que pasaba a su alrededor por no poder pintar demasiado ya. Salvo por él, el ambiente era totalmente relajado, hasta el punto que la sección de vientos compartió unos tragos de vodka con Aretha, un respiro antes de poder acabar el trabajo y dar por provechosa la joranda: pero su marido se empeñó en torcer la cosa.

Ted entró en la sala de control y le espetó a Rick Hall: “Quiero que despidas al trompetista. Está haciéndole insinuaciones a mi esposa”. Hall no tuvo más remedio que enviar al trompetista a casa, lo cual puso en alerta a los allí presentes. No fué suficiente, Ted la tomó a continuación con el saxo tenor, la tensión en la sala iba en aumento, y los allí presentes andaban muy desconcertados preguntándose que demonios estaban haciendo mal. Consciente de que estaba yéndose absolutamente todo al traste, Jerry Wexler puso fin a la sesión y ésta quedó marcada como inacabada.

Una avergonzada Aretha se dirigió con Ted al hotel para descansar. Rick Hall en contra de la opinión de Jerry Wexler decidió ir en busca de ellos “Resolveré esto. Tomaremos una copa juntos, lo hablaremos y todo estará bien mañana.” pero en vez de eso Ted y Hall se enzarzaron en una discusión que llegó a las manos. Todo se había ido a freir espárragos, Ni Aretha, ni Wexler ni Ted volverían a pisar los FAME estudios nunca Jamás. Pero la futura reina Soul ad perpetuam no olvidó el tesoro que allí había hallado, y pidió que los músicos allí presentes acudiesen a Nueva York para seguir grabando. Los Swampers acompañaron a Aretha para grabar el disco de larga duración “I Never Loved a Man the Way I Love You”, una magnífica explosión de once canciones perfectas de soul y blues con aromas de góspel y jazz donde temas como el que da título al álbum o “Respect” (otra alusión a su marido) lo elevan a la categoría de obra maestra. Con ellos pudo escalar el Everest de la música negra logrando sus primeros numero uno, sus primeros dos Grammys… y la eternidad.

Al fin en la cima y ya muy cansada de los arrebatos de su marido, Aretha se divorció en 1968 y siguió cosechando éxitos legendarios de la mano de Wexler, y a día de hoy son muchos los que la consideramos la mejor interprete de todos los tiempos. Para los Swampers esta asociación también fue un hito, que les permitió seguir grabando con artistas del calibre de Etta James o Wilson Picket.

Y aunque eran músicos de éxito, su remuneración no estaba a la altura de las circunstancia. Rick Hall no era precisamente espléndido a la hora de pagar, por lo que los Swampers se desvincularon de FAME y con la ayuda financiera de Jerry Wexler y un buen contrato con Atlantic bajo el brazo montaron sus propios estudios de grabación llamándolos Muscle Shoals Sound Studios. La posiblemente ciudad más fea de todo Alabama contaba ahora con dos estudios de referencia donde grababa lo mejor de lo mejor. Localizados en 3614 Jackson Highway y con los Swampers al mando, acogieron a los Rolling Stones para grabar Brown Sugar y Wild Horses, a Cher, a Rod Stewart, Paul Simon, Bob Seger, Art Garfunkel y a los Lynyrd Skynyrd que incluso los mencionaron en su “Sweet Home Alabama” cantando... “Muscle Shoals got the Swampers…”

Barry Beckett, Roger Hawkins, David Hood y Jimmy Johnson, también conocidos como Swampers en la puerta de su estudio

La relación rota entre los Swampers y Rick Hall jamás se restituyó, y tan solo el recomendable documental “Muscle Shoals” permitió un acercamiento entre ambos estudios, que con sus idas y venidas, permanecen como lugar de interés para todo aquel amante de la músca. Rick Hall murió en 2018 y en su obituario The New Yorker hizo una acertada mención a la magia del lugar “Muscle Shoals sigue siendo notable no solo por la música que se hace allí, sino por su improbabilidad como epicentro de cualquier cosa; que una pequeña ciudad en un rincón tranquilo de Alabama se convirtió en un hervidero de ritmo progresivo, integrado y el blues todavía es absolutamente inexplicable”

Escuchas recomendadas:

Aretha Franklin – I Never Loved A Man The Way I Love You

The Swampers* – Muscle Shoals Has Got The Swampers

Equipo recomendado para la escucha:

KLH – Model Five

Rotel – RCD-1572

Audio-Technica – AT-LPW40WN

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