George Cardas: El soñador de cables Leave a comment

En el mundo de la Alta Fidelidad encontramos personajes peculiares, geniales, amantes de la música y de lo que hacen que han sentado cátedra en la manera en la que disfrutamos de nuestros equipos. Por norma general suelen ir asociados a grandes creadores de electrónicas o altavoces: John Bowers, Saul Marantz, Jeff Rowland, Dan d’Agostino, Henry Kloss, Neil Patel, Raymond Cooke, o Nelson Pass son algunos de los nombres más socorridos por los aficionados a la hora de mencionar a las principales figuras en lo que a reproducción musical se refiere. No es habitual en cambio, nombrar a un diseñador y fabricante de cables como uno de los pilares de la Alta Fidelidad, pero hasta en eso es singular el individuo que nos disponemos a abordar a continuación, el gran soñador de los cables: George Cardas.

Si tienes ocasión de compartir un rato con el señor Cardas., acabas embriagado por su sencillez, sobriedad, entereza y simpatía, donde prevalece una honestidad aplicada tanto a sus creaciones y como a su empresa, y una visión clarividente en los retos que plantea la transmisión de señal, largamente debatida por ingenieros y aficionados y objeto de las mas arduas y a veces irracionales discusiones. En este mar de dudas que rodea al mundo del cableado George atesora una trayectoria vital apasionante de la que puede estar tremendamente satisfecho tanto por su legado tecnológico en el mundo del audio como por su legado humano para con su comunidad.

George Cardas nació un 30 de Agosto de 1943 en San Francisco, y tras cursar estudios tanto técnicos como artísticos en la universidad de Gonzaga y en el Pomona College, trabajó durante los años 60 para la compañía General Telephone (actual Verizon) realizando instalaciones telefónicas, mantenimiento de centralitas y diseño de líneas de transmisión. En 1969, decidió dar un giro a su vida y se pasa al mundo de las carreras de coches como piloto y desarrollador, realizando grandes aportaciones en el diseño de motores y en la evolución de combustibles. Y en el ruidoso mundo del motor de competición estuvo ocho años hasta que en 1977 volvió a General Telephone para acometer la conversión digital de las obsoletas centralitas telefónicas de conmutación electromecánicas.

George Cardas en su mesa de despacho

Llegados a este punto y a pesar de su bagaje técnico y gran afición musical nunca se había planteado introducirse en el mundo del audio hasta que se encontró con un dilema en su equipo doméstico, tal y como explicó a StereoLife: “Un día estaba haciendo una pequeña redecoración en casa y tuve que colocar las columnas más separadas. Hasta este momento los altavoces estaban conectados al amplificador con un cable de lámpara de noche normal, pero como este era demasiado corto, fui a la tienda y compré un cable de altavoz muy simple y económico de una de las compañías más conocidas en el industria del audio. De hecho, seguí una necesidad práctica, pero también esperaba que mi sistema estéreo con un cable mas especializado sonara un poco mejor. Para mi sorpresa, el sonido fue incluso peor que con el cable de la lámpara antes mencionado. Así que volví a la tienda y compré otro cable de prestaciones superiores con diseño trenzado. El sonido era un poco diferente,, y esa diferencia entre los dos cables, rectos y retorcidos, era muy grande. Entonces decidí averiguar por qué estaba pasando esto y desde ese momento comenzó mi búsqueda.”

A partir de ahí empezó a experimentar, probando con diferentes tipologías de materiales basados en sus conocimientos adquiridos aplicando la regla matemática de la proporción áurea (que además conforma el logotipo de la compañía). Estos experimentos concluyeron con una primera propuesta nada estética que presentó a una tienda de Hi-End de Los Ángeles. El propietario de la tienda en un primer momento le dijo que con semejante cable no tenía ni la mínima posibilidad de competir frente a las grandes compañías, aunque le dio algunos consejos para afinar detalles. Una vez realizadas las modificaciones sugeridas, fue tal su éxito que se agotó de inmediato. Y continuó desarrollando una mayor variedad de modelos elevando el nivel, hasta que decidió finalmente dedicarse por completo a la producción de cables bajo su marca Cardas Audio.

Los principios de la Proporción Áurea son la base de la construcción de cualquier cable de Cardas Audio

La patente de propagación combinada de Cardas aborda un problema central (ya identificado a principios del siglo XIX) intrínseco a todos los cables de transmisión, haciendo coincidir la velocidad de propagación de la señal del conductor con la del dieléctrico del cable utilizando una geometría de conductor de proporción áurea en capas progresivas. La proporción áurea es la proporción matemática de la vida misma, el corazón de las escalas y los acordes musicales, un concepto desarrollado por los griegos, aunque ya utilizado por los egipcios en la Gran Pirámide siglos antes: el hombre ha empleado la Proporción Áurea para crear sus obras de arte y arquitectura más hermosa. Los hilos conductores interactúan al unísono con hilos del mismo tamaño e hilos de tamaño multiplicado, creando secuencias de la misma manera que lo haría una sala de escucha de cubos, o uno con dimensiones multiplicadoras como 8 ‘x 16’ x 32.

Desde 1987, Cardas Audio ha fabricado componentes y cables de audio de primera calidad perfeccionados utilizando materiales ultrapuros, técnicas innovadoras de control de resonancia de proporción áurea y soluciones únicas e intuitivas para los problemas de las líneas de transmisión. Las conexiones legendarias y la artesanía de Cardas reflejan la búsqueda de la perfección., todo ello en un entorno idílico situado en la pequeña localidad costera de Bandon, en el estado de Oregon, donde como dice el propio George Cardas todos los empleados son una familia.

Y esto no son palabras vacías, tan sólo con acceder al instagram de la compañía puede comprobarse que hay un gran ambiente, profesionalidad , cercanía y positivismo, algo que por desgracia en muchas de las grandes marcas se ha difuminado en un mar de presentaciones, estudios de mercado, hojas de cálculos, ejecutivos de ventas y previsiones de compra. Esa positividad la trasladan a distribuidores y clientes, donde en cada pedido que sirven te hace sentir especial. En la actualidad George está alejado del trajín del día a día de la fábrica y se dedica a viajar, a tocar la guitarra y a investigar, dejando a su hija Ángela y a su yerno Josh Meredith al mando de la factoría, un maravilloso tándem que no ha perdido ni un ápice del espíritu aventurero Cardas. George nunca pretendió ser un estricto hombre de negocios, hasta el punto de que si con alguno de sus desarrollos veía que debía acceder a un mercado más masivo, simplemente vendía la patente a una de las “majors” del mercado: Como buen ingeniero decidió cuantificar su felicidad y la de los suyos en parámetros de calidad, no de cantidad.

Jesús Omelas, maestro veterano terminador de la factoría Cardas

Cardas produce una amplia variedad de cables de altavoz, interconexión, digitales, de alimentación y de auriculares, empleando su propio cobre patentado y soldados por un talentoso equipo de terminadores, manteniendo meticulosamente la pureza de los hilos conductores hasta que se sellan en la terminación. En un cable de audio de gama alta todos los detalles importan: se debe equilibrar la resistencia, la capacitancia, la inductancia, la conductancia, la velocidad de propagación, la radiación y absorción de radio frecuencias, la resonancia mecánica, la interacción de hebras, el filtrado alto, los reflejos, la resonancia eléctrica, los factores de disipación, el retardo de envolvente, la distorsión de fase. , distorsión armónica, pérdida de retorno estructural, corrosión, diafonía, derivación de puente y la interacción de esto. Podríamos seguir y seguir mencionando un centenar de factores más.

Como fabricante de cables de alta gama, Cardas Audio se esfuerza por abordar cada detalle de la construcción de cables y conductores, sin importar cuán pequeños sean. Los cables Cardas emplean un método de trenzado único en el que los hilos más pequeños se unifican en el interior del conductor bajo el ya mencionado principio de proporción áurea. A esto se le llama variación constante “Q”, y se trata un método muy eficaz para reducir la energía reflejada y almacenada inductivamente que alimenta la resonancia del cable. Acabados a mano empleando cobre puro, alambre Litz, PFA puro, dieléctricos de aire, soldaduras eutécticas ultrapuras, y conectores chapados en rodio hechos a medida dan como resultado unos cables de excelente factura, resolución y flexibilidad y apreciados incluso por la ingeniería aeroespacial por su facilidad de manejo.

El equipo de Style Sound compartiendo buenos momentos con George.

Esta meticulosa atención a los detalles de diseño y cuidado en la construcción es lo que ha hecho de Cardas el corazón de los sistemas musicales más singulares del mundo. En Style Sound llevamos colaborando con Cardas Audio desde 1991, más de treinta años que además de permitirnos ser un referente como tienda especialista en cables de Alta Fidelidad, nos ha dado la posibilidad de formar parte de la familia Cardas, combinando la admiración profesional y personal con esa gran satisfacción que hemos podido trasladar a nuestros clientes.

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