Acerca de la Potencia RMS Leave a comment

A la hora de escoger un componente de Alta fidelidad, uno de los elementos a que solemos tener en cuenta es la potencia medida en Vatios (W). Se trata de un factor importante a la hora de cuantificar el rendimiento que puede dar el equipo. Pero a pesar de la potencia es uno de los parámetros más valorados, lo cierto existe cierta confusión, ya que habitualmente ni el usuario medio tiene constancia de que tipo de potencia es la que está viendo y por otro lado hay fabricantes que no especifican adecuadamente de qué tipo de potencia se trata. Este problema en muchos casos se debe a que esta medida puede venir indicada de diferentes maneras. Las mediciones más comunes son dos:

· Potencia RMS (Root Mid Square) – Es el máximo de potencia continua que puede soportar el altavoz antes de que se distorsione el sonido o el aparato comience a deteriorarse. Representa el valor en el que el altavoz puede operar continuamente sin sufrir ni quemarse. Se trata a fin de cuentas de la cantidad de potencia a la que el altavoz puede funcionar correctamente sin calentarse y llegarse a romper.

· Potencia de Pico (PMPO o Peak Music Power Output) – Es la potencia máxima de salida. Esta medida, se mide intervalos muy cortos y hace referencia al pico más alto de potencia que puede alcanzar el altavoz. Por norma general, es la potencia máxima que podría entregar el altavoz durante un segundo o incluso menos antes de que se rompa. Este es un valor que no ofrece ninguna información real sobre la potencia del equipo.

Si nos ceñimos a la alta fidelidad, la potencia indicada más común es la potencia RMS, pero en ocasiones (sobre todo en equipos de sonido más propios de la electrónica de consumo de primer precio) el valor de potencia puede hacer referencia a la potencia de Pico, ya que esta tiene un valor más alto que a los ojos del poco conocedor que lo hace parecer más espectacular en la recurrente asociación de que una mayor potencia sonará más fuerte y mejor, llevando por consiguiente al engaño.

Ante esta disyuntiva, lo primero que aclarar es que el oído no percibe los Vatios de un equipo, percibe los Decibelios (dB), que es la unidad que mide la fuerza de las ondas de presión del aire que llegan a nuestros oídos. En contraposición los Vatios (W) como unidad de potencia, es un valor directamente vinculado a la energía que se requiere para un determinado trabajo. Por lo que a priori, los Vatios no son por si mismos una medida exclusiva de volumen, calidad, o nitidez sonora.

Pero no lo rompamos todo: la medición de potencia sigue siendo de gran utilidad: en términos de cálculo, el valor del RMS se obtiene dividiendo el valor de corriente del altavoz por la raíz cuadrada de 2 (1,1414). También se puede obtener multiplicando el valor Pico por 0,707. Con esta medición obtenemos un número más cercano a la potencia media que tiene un equipo. Pongamos un ejemplo: Un equipo con una clasificación de 30 W RMS y una potencia de Pico de 60 W indica que tiene una potencia media de 30 Vatios, pero que también es capaz de emitir ráfagas ocasionales de 60 W aunque llegados a este punto probablemente el audio emitido a potencia de Pico se emitirá distorsionado o con ruido y, lo que se traduce a una peor calidad.

En resumidas cuentas la medición RMS indica el nivel de potencia media a la que puede sonar un equipo sin distorsión. Esta es la primera «potencia» importante que te interesa conocer antes de escoger un equipo, ya que si se hace trabajar al un altavoz por encima de esta potencia nominal se podría dañar su diafragma de manera irreversible, ya que el altavoz no va a poder disipar el calor generado por la corriente eléctrica al circular por su bobina, pudiendo llegar a fundir el aislante que recubre el hilo de cobre de sus conexiones o romper directamente su diafragma.

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